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sábado, 29 de diciembre de 2012

El monstruo del lago Ness

El monstruo del Lago Ness, también llamado Nessie, es el nombre de una criatura legendaria que se dice que habita en el Lago Ness, un profundo lago de agua dulce en Escocia cerca de la ciudad de Inverness. Junto con Pie grande y el Yeti, Nessie es quizá el ''misterio'' más difundido de la criptozoología. 
La mayoría de los científicos y otros expertos afirman que las pruebas que apoyan la existencia de Nessie no son convincentes, y consideran dichos informes fraudes o identificaciones erróneas de criaturas reales.
    
Formas de los supuestos avistamientos del monstruo del Lago Ness
Los rumores de un presunto gran animal o monstruo que mora en el lago han circulado durante siglos desde hace 1.500 años, aunque la precisión, credibilidad y veracidad de tales historias siempre se ha cuestionado. Muchos habitantes locales argumentan a favor de su existencia, sin embargo algunos escépticos sugieren que estos rumores de Nessie existen en su gran mayoría para favorecer a la industria del turismo y al folclore local. La historia de los supuestos avistamientos y la creación del mito del monstruo del lago Ness, sería la siguiente:
  • La más antigua referencia conocida sobre una misteriosa criatura presente en el río y el lago Ness, se encontraría en la Vida de san Columba, donde se describe que en el año 565 San Columba (521-597) habría salvado a alguien que supuestamente estaba siendo atacado por un animal en el lago.
  • La primera descripción moderna sucedió en 1868. Un artículo publicado ese año en el Inverness Courier, es el primero en referirse sobre rumores acerca de la existencia de un "pez enorme u otra criatura" en la profundidad de las aguas. * En 1930, el periódico Northern Chronicle publicó una noticia titulada "Una extraña experiencia en el lago Ness" en la que contó la historia de dos pescadores que decían haber visto un animal que produjo un gran remolino cerca de Tore Point.
  • En 1932, K. MacDonald afirmó que había visto a una criatura similar a un cocodrilo remontando el río Ness.
  • La preocupación moderna por la criatura, ya conocida como un monstruo prehistórico del lago Ness, fue despertada por la fotografía presuntamente tomada por el cirujano R. K. Wilson el 19 de abril de 1934, que parecía mostrar a una enorme criatura de cuello largo que se asomaba en el agua. Décadas más tarde, el 12 de marzo de 1994, Marmaduke Wetherell afirmó haber falsificado esa fotografía tras ser empleado por el periódico Daily Mail para encontrar a Nessie; indicando también que Wilson no habría tomado la foto, y que su nombre fue utilizado solamente para darle más credibilidad a la misma. Sin embargo y a pesar de la confesión, esta foto ya había sido difundida por todo el mundo como una "evidencia absoluta"; lo cual colocó definitivamente en la cultura popular, la leyenda del monstruo del lago Ness de Escocia.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Pie grande


En general, los testimonios coinciden. Describen a una criatura bípeda, de aspecto simiesco, de tamaño enorme, entre 2 y 2.7mts, con estructura robusta. La cabeza es pequeña y puntiaguda, los ojos ocultos bajo una frente pronunciada como la de los gorilas. El cuerpo está cubierto de pelo, excepto en la cara, las manos y pies. El color del pelaje va del negro al marrón, con reflejos rojizos a plateados.

Las huellas son similares a las humanas, pero mucho mayores.

La presencia del Bigfoot está asociada a olores desagradables, materias fecales, alcantarillado, sudoración humana.

Bigfoot emite sonidos agudos. Es tímido, y rehuye la presencia humana, aunque puede aventurarse a curiosear en los campamentos humanos en ocasiones. También se ha reportado su presencia merodeando por las viviendas humanas.


En general, no son agresivos con los humanos y su comportamiento es más bien es retraído. Su alimentación se presume omnívora, por las referencias de los testimonios.


Avistamientos :


Los avistamientos de Bigfoot han aumentado con el tiempo, tal vez a causa de la mayor difusión o de la reducción de su hábitat natural. En los últimos 150 años se han registrado unos mil avistamientos.

Por lo general, se les ve de noche, solos, y principalmente son encuentros con machos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Introducción a la criptozoología


El término criptozoología fue acuñado por el zoólogo Bernard Heuvelmans a mediados del siglo XX. La criptozoología es, etimológicamente, el tratado de los animales ocultos, de los términos griegos χρυπτος, oculto, ζωον, animal, y λογια, tratado, ciencia. 

Es el estudio objetivo de los animales que únicamente son conocidos por indicios considerados insuficientes por la mayoría (testimonios, fotografías, rastros o piezas anatómicas), y que por consiguiente no han sido catalogados oficialmente. Estos animales, que se denominan críptidos, son desconocidos sólamente para la ciencia oficial, puesto que en general no lo son para las poblaciones locales; de hecho, las informaciones proporcionadas por éstas, sea en forma de descripciones directas, de tradiciones o de leyendas, forman la base de muchas investigaciones criptozoológicas. 
No cabe duda de que es posible que existan aún en nuestro planeta grandes animales sin catalogar. Durante todo el siglo XX y hasta el día de hoy los descubrimientos de nuevas especies de animales de gran talla se han sucedido sin interrupción. 
En los océanos, durante los últimos años se han descubierto, entre otros, el tiburón Megachasma pelagios, de cuatro metros y medio de longitud, en 1976; y algunos grandes cnidarios, como, en 2003, Tiburonia granrojo, una medusa de sesenta a noventa centímetros de diámetro que pertenece a una nueva subfamilia totalmente desconocida hasta la fecha. En cuanto a los grandes mamíferos terrestres, entre 1937 y 1993 se ha descrito en promedio una nueva especie cada seis años, y este ritmo tiende a acelerarse: Es de una especie cada dos años desde 1980. Entre los descubrimientos más recientes se encuentran la gacela de Yemen [Gazella bilkis] en 1985, el canguro arborícola de Scott [Dendrolagus scottae] en 1990, el buey de Vu Quang [Pseudoryx nghetinhensis] en 1993, el muntiaco gigante [Megamuntiacus vuquangensis] en 1994 y el muntiaco de Truong Son [Muntiacus trungsonensis] en 1997. (No está de más señalar que la mayoría de estas nuevas especies ya eran conocidas por los indígenas de las regiones respectivas.) 
A pesar de estos hechos, muchas gente sigue considerando que la criptozoología es una pseudociencia y no tiene razón de ser: Mantienen que todos los grandes animales han sido descubiertos, que todo lo que se descubre en forma de fósil está extinguido, y que toda tradición o testimonio sobre seres desconocidos es folklore, confusión, ignorancia o pura invención; ideas erróneas, que tienen su origen en una mezcla de ignorancia y de arrogancia.
A diferencia de las pseudociencias, la criptozoología es una disciplina objetiva, basada en hechos, que aplica estrictamente el método científico: A partir de los indicios disponibles, plantea hipótesis sobre la identidad, el comportamiento y la ecología de los seres buscados; hipótesis que pueden ser verificadas con el descubrimiento del animal. 

Tiene por tanto, como ha quedado demostrado en el prefacio, capacidad predictiva. Además, la criptozoología utiliza las mismas herramientas matemáticas y estadísticas que las otras ciencias, en muchas de las cuales (zoología, etología, ecología, arqueología, paleontología, lingüística, psicología...) también se apoya; y ninguna de sus hipótesis o predicciones contradice las leyes de la naturaleza: La criptozoología no busca monstruos sobrenaturales, sino especies animales de carne y hueso que, generalmente, no se diferencian demasiado de las especies ya descritas por los zoólogos o paleontólogos. Esto último es, al fin y al cabo, lo que permite a los criptozoólogos formular hipótesis sobre la identidad de los críptidos.

Para otros, la criptozoología no es una disciplina científica porque parte de indicios de validez discutible, como testimonios o restos materiales dudosos. Pero la finalidad de la criptozoología es, precisamente, la obtención de pruebas definitivas de la existencia (o inexistencia) de nuevas especies a partir de dichos indicios. Rechazar los indicios en los que se basa la criptozoología equivale a confiar únicamente en el azar para el descubrimiento de nuevas especies animales. De hecho, normalmente es así: Los zoólogos suelen toparse con las especies nuevas por casualidad, generalmente cuando están haciendo el inventario faunístico de una zona.